miércoles, 28 de diciembre de 2011

Levantar la cabeza, no tener nada de que avergonzarte...


En una república, ¿Qué es una país?, ¿es el gobierno, quien lleva las rienda? pero el gobierno es solo un sirviente temporal; no puede ser su prerrogativa determinar lo que esta bien y lo que esta mal y decidir quien es un patriota y quien no. Su función es obedecer órdenes, no crearlas. Entonces ¿quien es el país? ¿La prensa? ¿Lo políticos? esas son solo partes del país, no el conjunto; no tiene mando, solo tiene su pequeña parte del mando.

En una monarquía, el rey y su familia son el país; en una república es la voz común del pueblo, cada una de ustedes por si mismo, y por su propia responsabilidad, debe hablar. Es una responsabilidad solemne y pesada y que no se puede rechazada a la ligera por la intimidación de los políticos, la prensa, el gobierno o los lemas vacíos de los políticos.

Cada uno debe decidir por si mismo qué esta bien y que esta mal, que rumbo es patriótico y cual no podemos eludir eso y ser un hombre. Decidir contra tus convicciones es ser un traidor completo e inexcusable, ante uno mismos y ante el país, aunque los hombres te etiqueten como quieran.
Si vos solo entre toda tu nación decidieras de una forma y esa forma fuera la correcta según tu ideal de lo que es correcto, habrías cumplido con tu obligación, hacías vos mismo y tu país. Levantar la cabeza, no tener nada de que avergonzarte.

No importa lo que diga la prensa, no importa lo que digan, los políticos o las masas, no importa si todo el país decide que algo malo es bueno. Esta nación se fundo sobre un principio que esta por encima de todo: la exigencia de que luchemos por lo que creemos, sin importar el riesgo, ni las consecuencias. Cuando las masas, la prensa y el mundo entero te digan que te muevas, tu trabajo es plantarte como un árbol junto al rió de la verdad y decírselo al mundo entero, NO, moverte vos…

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