
Ella no me quiere y yo la quiero a ella. Eso es algo conocido. ¿Pero tiene algún tipo de sentido que yo la quiera a pesar de su indiferencia? Tal vez sí, tal vez no.
Pero, ¿acaso yo soy el único con el derecho de querer a quien no me quiere? Ella podría querer a quien no la quiere, así como yo lo hago. Al querer a quien no la quiere, no quiere a quien la quiere; es decir, yo.
Todo puede tener sentido, si yo quiero a quien nada siente por mí, supongo que ella puede querer a quien nada siente por ella.
Entonces, si la dejo de querer, ¿ella me querrá? Tal vez sí, tal vez no. Pero podría intentar. No pierdo nada, sólo gano, al tener el hecho de dejar de quererla, dejar de darle importancia y por ende dejar de sufrir.
Estoy asumiendo algo que posiblemente sea falso, que ella quiere a alguien por el simple hecho de que no la quieran. Pero, ¿por qué no asumirlo? Es probable que yo la quiero a ella porque siempre supe que no me iba a querer. Por querer sufrir, por querer llorar, por querer hacer las cosas difíciles; no lo sé, sólo sé que yo quiero a quien no me quiere y ella no quiere a quien la quiere mientras quiere a quien no la quiere.
Es bastante complejo, así como el querer; pocos lo entienden, pocos lo saben admitir, pocos saben actuar y reaccionar frente a las situaciones del querer. Pero algo tengo claro, no me ha funcionado la táctica de quererla, entonces debo cambiarla. Si no funciona quererla, pues la voy a dejar de querer.
Simple, encontré la solución: no la voy a querer de ahora en adelante.
¿Podré hacerlo? Espero que sí...
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